Pequeñas historias
Los fill-ins, historias autoconclusivas que en las series regulares se insertan de vez en cuando para darle un respiro al dibujante regular, suelen ser una oportunidad de oro para nuevos talentos y, en general un ejercicio fuera de continuidad bastante decepcionate para el seguidor de una serie regular. Sin embargo, de vez en cuando uno se encuentra pequeños regalos como el del número 82 de Hulk. Vaya por delante que nunca he sido especialmente fan del personaje, pero el tandem Peter David/Jae Lee resulta lo suficientemente atractivo para darle una oportunidad al experimento. De Peter David poco se puede decir. No voy a entrar en el típico debate de si es un escritor más o menos limitado o más o menos sobrevalorado. Lo que está claro es que se trata de de un tipo competente que sabe manejar bien cuatro o cinco recursos narrativos y que, indudablemente, le ha sacado partido a un personaje casi defenestrado como el gigante esmeralda. Lo de Jae Lee es sencillamente una carrera de fondo hacia la excelencia, lo siento, no puedo se parcial.
Este número en particular viene envuelto en un halo romántico y un tanto misterioso. Un encuentro casual (¿?) con una desconocida que marca un antes y un después tristemente breve. Una historia de lo que podría haber sido y tendrá que esperar, un poco de magia y una búsqueda de revancha llevada de un modo bastante inteligente. Tanto y tan poco en veinticuatro páginas de narración relajada y un dibujo bonito de verdad que viene que ni pintado para este cuento de hadas con alguna que otra torta intercalada. Una buena noticia (aunque sea un faldón perdido en las páginas de un voluminoso periódico) para los que creemos que hay muchas maneras de enfocar un tebeo de superhéroes.


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